Se introducen las bolas en el interior de la vagina, dejando el cordel fuera como si fuese un tampón. Al andar o moverse, las bolitas interiores se mueven, chocan contra las paredes de la bola exterior y provoca una pequeña vibración que al ser notadas por las paredes de la vagina provoca una contracción refleja como respuesta, además del mecanismo de sujeción que se da al percibir un objeto que se escurre y sale.
LAS BOLAS CHINAS cada vez son más utilizadas y reconocidas como método para el fortalecimiento de la musculatura del suelo pélvico, y por tanto, como método para prevenir y corregir problemas como la incontinencia urinaria, recuperación postparto, mejora de los procesos de lubricación y sensibilidad vaginal.
¿Y para las nuevas mamás? Mejora la curación de eventuales desgarros y ayuda a que la vagina recupere fuerza y tensión tras el parto. Y no nos podemos olvidar de sus ventajas para mujeres menopáusicas, que gracias a las bolas chinas tienen una menopausia más llevadera, reduciendo el riesgo de incontinencia urinaria y aliviando la cistitis y los dolores vaginales. ¡Y atención! en todas las mujeres aumenta el rendimiento sexual, la sensibilidad, la excitación y el placer, facilitando la consecución de orgasmos y aumentando su intensidad.